Por Gabriel Valenzuela

 

Se estrenó el año pasado y quedaron con ganas de hacer más, es la premisa con que Iñigo inició este, su nuevo viaje en solitario con rumbos no tan lejanos, sino por el contrario, un viaje por Chile en pleno tiempo de dictadura militar: Hombre con pie sobre una espalda de niño, es lo que a continuación conversamos con el gran Iñigo Urrutia.

 

“Leí el texto y me encantó. Me sentí identificado” son las palabras con las que el actor define el inicio del que al parecer, ha sido su maravilloso viaje, proyecto que inició junto a Nelda, directora de la Dramática Nacional y bajo un texto de Juan Carlos Burgos, emprendieron rumbo en la historia del niño, quien bajo la cruda dictadura de Chile, revela sus mas íntimos acontecimientos.

Iñigo Urrutia nunca había hecho un monólogo, pero esta seducción, según nos comentó fue mucho más fuerte, por lo que no pudo decir que no. Es en este último trabajo, es donde el actor revela la dictadura y como aconteció en este pequeño personaje con un texto que enfrenta un principio y un final no fácil de digerir dentro del delirio del personaje.

“La obra es un relato que sucede en la primera comunión del chico, el flash de la foto familiar y la bota militar sobre el cuerpo, para mí, era necesario contarlo desde un lugar que pudiera provocar, más que mostrarme como actúo, significaba mostrarlo desde la verdad, llegar al punto en que uno pueda revelar y contar esa historia a través del monólogo y con coraje poder demostrar el abuso de poder que existió en ese entonces”.

 

Sin duda, una de las experiencias más potentes que ha enfrentado el actor, quien por primera vez, alejado de grandes elencos sobre el escenario, y solo frente al público, tomó coraje y cumplió con  la labor de un trabajo teatral que devela la historia de lo que ocurrió en nuestro país, como un performance con opinión que más allá de entretener, genera también una reflexión y pensamiento crítico de aquel crudo contexto.

 

“El teatro para mi tiene una opinión, siento que en el teatro esta mi forma de hacer política, en el escenario me desarrollo y propongo una opinión. A la gente le incomoda escuchar sobre abuso, pero no podemos dejarlo pasar. Creo en el hombre, en el ser humano y el cambio no está en algo externo, sino en uno mismo”.

Es así que para Iñigo, con una destacada trayectoria en producciones nacionales, tanto en teatro, cine y televisión, existen muchas cosas importantes que se tienen que mostrar en el teatro. “El teatro va cambiando a medida que cambia la historia, ahí nacen las nuevas cosas, lo que está sucediendo… Siempre hay cosas que decir” son las palabras que el empoderado actor nos revela y continua conversando sobre los tiempos actuales, entre ellos, sobre las redes sociales, y el constante cambio que va generando en el mundo.

“El teatro no se puede reemplazar, el teatro es algo que ocurre ahí y que es difícil encontrar otra manera de hacerlo, de vivir el teatro… Finalmente el ser humano es un reflejo de todo lo que ocurre, lo que somos. El teatro es una experiencia que no la va a cambiar ninguna tecnología, porque apunta al alma del ser humano. Hay gente que no le gusta el teatro y está bien, pero yo el teatro lo vivo frente al otro y trato de mostrar algo para que eso modifique al espectador”.

El tiempo actual y la estabilidad

Al parecer, existe una tranquilidad en el protagonista de Hombre con pie sobre una espalda de niño, está contento  y el aprender a vivir en la inestabilidad, es algo que asume como es: “Soy feliz y no vivo de las expectativas, trato de hacer para que ocurran, y no pienso mucho en el futuro, no la paso bien haciendo eso, por el contrario, trato de estar con mis amigos, de hacer las cosas que me gustan y eso tiene que ver tal vez con la madurez”.

El actor confesó también su deseo de haber hecho esta pega antes ya que habría sido más consiente. Sin duda, uno tiene que asumirse como un eslabón en la historia, pero también asume que la exposición en muchos momentos de la vida puede tornarse algo bastante negativo y agotador, al menos dentro de su experiencia personal pero que a pesar de aquellos momentos, es un agradecido de la vida, del apoyo de la gente y el entorno que tiene.

Ser testigos de lo que pasa en esta vida y revelar aquellos hitos es la invitación con la que finaliza este gran actor y que sin duda se aplaude la frase con la que cerró para Vive Teatro: “Uno tiene que hacer lo que te haga feliz y estar con gente que también te haga estar así”.