CRÍTICA DE TEATRO

Por Cristóbal Cartes

Licenciado en Letras UC| Actor Club de Teatro

 

Una “fe de erratas” es una lista de equivocaciones observadas en un libro o texto impreso, inserta en él al final o al comienzo, con la corrección que de cada una debe hacerse. Fe de ratas, en cambio, es una obra de teatro, escrita y dirigida por Alexis Moreno en la que se muestra que la fe en la iglesia y en las instituciones como el SENAME, es un error social que sigue puesto en una lista, pero que aún nadie corrige. Es una comedia negra, literalmente: el fondo de la escena es un enorme telón negro colgado de tal manera que se le forman pliegues (el suelo también es negro). Estos pliegues destacan porque la luz proviene de un foco que está dirigido de tal manera que forma una diagonal enorme en esta pared de fondo, al modo de los cuadros barrocos, haciendo destacar la luz y sombra no solo de sus pliegues, sino también del vestuario de los personajes y de sus rostros, entregando como efecto la sensación de que estuviéramos frente a un cuadro de Caravaggio. Un diseño hermoso a cargo de Rodrigo Ruíz, el cual entrega una cualidad a la vez macabra a la atmósfera de las escenas.

El humor se despliega desde el comienzo, cuando nos vemos sorprendidos por todos los personajes quienes cantan una canción religiosa en guitarra con rostros neutros y leen los textos directamente del guión, apelando al público, a Dios, a la falta de financiamiento de la obra y al deseo de que sea de nuestro agrado y comprensión. De allí en adelante la ironía, los juegos de palabras y la crítica directa y brutal hacia la iglesia, su hipocresía, el clasismo, la xenofobia, el SENAME, etc. no harán más que exacerbarse de modo que muchas veces el reírse sea para el público un acto sumamente incómodo, pues el tema del abuso a menores por parte del obispado se irá develando cada vez de manera más directa, por lo que los mecanismos teatrales de exposición de un tema tan violento y oscuro, solo podrán ir apareciendo bajo las capas de este humor inteligente y terrible. Y así como la obra se permite mezclar violencia y humor, el montaje se vuelve un collage en el que religión, visualidad barroca, música religiosa y música totalmente contemporánea y conocida (electrónica, rock, pop, folklore), con retorcidos juegos de palabras se entremezclan y lo desacralizan todo, hasta el punto de presentar una monja alemana que tras sus primeras horas de sueño después de mucho tiempo sin dormir, descubre que Dios no existe y que el marxismo tenía la razón.

 

 

El homenaje, por parte de su comunidad, que se le hará a un obispo que dirige un hogar de acogida para niños llamado “Vaticano”, es un argumento que queda olvidado dentro del transcurso de la obra, dada la fuerza que tiene la forma con la que se lleva a cabo el discurso general, tanto en sus aspectos técnicos como discursivos. Destaco enormemente la poderosa actuación de Alexandra Von Hummel, quien fluye dentro del cuerpo de la monja como si fuera un trabajo fácil, en el que el acento y la modulación de un castellano alemanizado se vuelven totalmente naturales en su boca y donde se apropia para el final de un enorme discurso en el que de alguna forma la ridícula incoherencia de que una monja alemana se vuelva marxista, toma una fuerza y seriedad en la que el público, por mucho que pueda perder la concentración en las ideas que transmite, queda atrapado y mudo, también ayudado por la imagen roja y cabaretesca de la escenografía que escondía detrás el gran telón negro.

Es una obra larga, con algunas escenas decididamente largas también (para estos tiempos acelerados), pero de una originalidad y con una frescura de estímulos visuales, sonoros, lingüísticos y actorales que no dan pie para que luego podamos hacer una fe de erratas de ella. Teatro La María, termina una trilogía, antecedida por las obras Los millonarios y El hotel, con una obra de arte potente en todos los sentidos, que deja de lado las afectaciones sutiles y trata un tema urgente y plenamente contingente en este momento en que las violaciones y abusos “justificadas” en la fe y el amor profesado por todas estas ratas asquerosas de Chile y el mundo debe caer de una vez por todas. Es un veneno para ratas de la mejor calidad, que no pueden dejar de comprar si quieren alejarlas para que no infecten a sus niños.

 

Ficha artística

Compañía y Diseño de vestuario: Teatro La María

Dirección y dramaturgia: Alexis Moreno

Elenco: Elvis Fuentes, Manuel Peña, Rodrigo Soto, Alexandra Von Hummel, Juan Gálvez, Daniela Fernández.

Diseño escenografía e iluminación: Rodrigo Ruiz 

Producción: Horacio Pérez

 

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